jueves, 30 de agosto de 2012

La amistad verdadera no conoce el final...


¿Cómo estas amigo?  - te pregunto una, dos y más veces mientras camino.
¿Cómo estas amiga?  - te pregunto mientras tienes la mirada huida.

Ven háblame de ti, platícame tus tristezas, regocíjate en este cálido hombro de paciencia, amor, y tolerancia.
Suple amigo(a) tus penurias, tus cóleras, tu orgullo, por esa calma y déjame 
arrancarte una sonrisa por mas juglaresca que te parezca.
Sonríe como siempre y aprende más de ti,
Camina como hasta ahora y pisa fuerte en las irregularidades.

Oye amigo, oye amiga, me estás escuchando ¿verdad?
Ahora tengo un pedacito de tu corazón grabado en el mío,
ahora tengo un pedacito de tu mente en mi psiqué,
ahora tengo una breve sonrisa tuya en mis alegrías,
ahora tengo una ligera mirada como la tuya.

No son ahora solo características tuyas, pues se volvieron parte de mí también, 
tu tiempo muchas veces se volvieron mis minutos y mis palabras pasaron a tu 
diccionario habitual.

Esos tiempos divertidos, inolvidables que guardo con calor.
Esos tiempos inadvertidos, olvidables y llenos de dolor.

Sonríe a nueva cuenta y brinda por nosotros,
brinda por la amistad construida, por la felicidad de conocerte.

Ahora bien, déjame preguntarte otra vez
¿Cómo estas amigo?  - no llores mi partida, mejor dale una salida sarcástica a la cual me acostumbré.

¿Cómo estas amiga?  - no susurres el llanto, mejor déjame escuchar tu risa y recordar tus ojitos de animé.

Gracias por venir, por tu abrazo, por confiar en este pobre barro pensativo;
Ves que no fue difícil hablarme.
Llénate de pasión y continúa a paso firme tu sendero.
Nos vemos luego;
Oye amigo, oye amiga
me estas escuchando, ¿verdad?
Porque la amistad verdadera no conoce el final...